Cada semana alguien me cuenta que ha perdido las fotos de un año entero porque se le rompió el móvil. Da mucha pena, y casi siempre se podía evitar.
Yo sigo una regla sencilla: tres copias, en dos sitios distintos, y una fuera de casa.
Copia 1: el móvil o el ordenador. Es donde están las fotos ahora. No cuenta como copia de seguridad.
Copia 2: un disco duro externo. Cómpralo, conéctalo una vez al mes y pasa las fotos. Es barato y no depende de internet.
Copia 3: la nube. Google Fotos, iCloud, OneDrive o Dropbox. Activa la copia automática y olvídate. Revisa de vez en cuando que el espacio no se haya llenado, porque cuando se llena deja de copiar sin avisar mucho.
Las fotos de una sesión profesional, descárgalas en cuanto te lleguen y guárdalas en los dos sitios. Los enlaces de descarga no duran para siempre.
Imprime las importantes. Un álbum o unas copias en papel no dependen de ningún aparato.
Si tienes dudas sobre cómo guardar las fotos de tu sesión, pregúntame y te ayudo.