La luz es el ingrediente secreto de cualquier buena fotografía. Muchas familias me preguntan a menudo cuál es la hora ideal para realizar una sesión al aire libre, especialmente cuando hay niños pequeños de por medio y los horarios de las siestas o las comidas entran en juego.Aquí te cuento los dos momentos clave del día que elijo siempre para conseguir esa calidez y magia tan características en mis reportajes:
- La hora dorada (El atardecer): Es, sin duda, mi momento favorito. Justo en las dos últimas horas antes de que se ponga el sol, la luz se vuelve suave, dorada y envolvente. Evitamos las sombras duras bajo los ojos y conseguimos ese efecto de halo mágico en el pelo y el ambiente. Además, es una luz muy favorecedora para la piel.
- La primera hora de la mañana: Si tus hijos madrugan con energía o las tardes se os complican, el amanecer ofrece una luz limpia, fresca y muy tranquila. Las localizaciones suelen estar vacías, lo que nos da una paz increíble para pasear y disfrutar sin prisas.