Los niños no posan, juegan. Y eso es lo mejor que nos puede pasar en una sesión. Aun así, un poco de preparación ayuda mucho.
Explícale qué va a pasar. Cuéntale que vais a ir a jugar con una chica que hace fotos. Nada de «tienes que portarte bien y sonreír». Eso pone nerviosos a todos.
Elige bien la hora. Que no coincida con la siesta ni con la hora de comer. Un niño descansado y con la tripa llena es otro niño.
Lleva merienda y agua. Algo que no manche mucho. Una pausa a mitad de sesión hace milagros.
Su juguete favorito. Le da seguridad y muchas veces sale en las fotos más bonitas.
No le pidas que sonría. Las sonrisas forzadas se notan. Yo me encargo de hacerle reír. Tú solo disfruta y juega con él.
Si un día no quiere, no pasa nada. Le damos tiempo. En mis sesiones no hay prisa, y muchas veces las mejores fotos llegan en los últimos minutos.
Mis sesiones infantiles y de familia son en Rubí y alrededores, en exterior o en casa. Mira cómo son y reserva aquí:
Reservar sesión